Hay un chico con la cabeza apoyada en la ventana de un autobús que se va de la ciudad.
En su aliento sobre el cristal, dibuja con el dedo un mapa de las carreteras que van hacia el sur.
Las luces de la calle son la única señal de que hay gente en la oscuridad.
Él se despide de la ciudad dónde creció. Sabe que nunca volverá.
Su corazón está bombeando la sangre, en sus labios hay una sonrisa perfecta, sus se ojos se empiezan a inundar... Porque esta noche es el tipo de noche donde todo puede cambiar.
La luna está en el cielo, su corazón está lleno de alegría. Él susurra su adiós.

